Los efectos
reales de la hipnosis son logrados a través del seguimiento
de ciertos pasos particulares que permiten cambios sorprendentes en
la mente y nuestras emociones. Más allá de todo el misterio
que popularmente se asocia con la hipnosis, existen muchos datos científicamente
validados y la constante comprobación de las técnicas
de sugestión y autosugestión en un estado de trance
mental, que hacen de las técnicas de hipnosis uno de los caminos
más seguros para el mejoramiento de los conflictos emocionales
y psicológicos. Es por esto que la hipnoterapia, tanto la clásica
como la del tipo Ericksoniano, siguen generando resultados para las
personas que utilizan sus técnicas.
La hipnosis
no es un fenómeno anormal ni muy ajeno a nosotros. En realidad
es un estado mental en el que solemos estar sin darnos cuenta en muchas
ocasiones de nuestra vida cotidiana. Lo que hace especial a este estado
es el hecho de que la atención llega a un nivel muy intenso
de concentración sobre algún estímulo, emoción
o pensamiento, de manera tal que la experiencia que vivimos es muy
impactante en el sentido de que nuestro cerebro reacciona muy profundamente
frente a tales estímulos. Debido a esto es también que
la vivencia queda memorizada de manera muy profunda en nuestra mente
en un nivel emocional.
Un ejemplo
simple del grado de impacto emocional y del nivel de concentración
que se genera en la hipnosis es lo que nos sucede cuando estamos dormidos
y soñamos, cuando estamos en el cine muy interesados en una
película o cuando estamos leyendo embebidos en una lectura
interesante. ¿Te das cuenta? En los momentos en que estamos
soñando nuestro cerebro vive lo que soñamos como si
fuera absolutamente real, cuando estamos en el cine podemos llegar
a gritar en una escena al habernos olvidado de que estamos sentados
en la butaca junto a mucha gente porque nuestra mente vive la película
como si fuera la realidad. Lo mismo sucede con un libro cuando estamos
verdaderamente concentrados en él. La situación es que
nuestro cerebro está viviendo todos los estímulos que
se le sugieren en el sueño, la película o el libro con
un grado muy profundo de intensidad. Esto es muy similar a lo que
sucede en la hipnosis, con la diferencia de que la concentración
puede llegar a ser aún mayor.
Cuando
estamos en el nivel de trance hipnótico nuestro cerebro vive
con gran intensidad aquello en lo que se enfoca. Es por esto que resultan
tan efectivos y permanentes los cambios emocionales y de actitud que
se provocan sugiriéndole vivencias imaginarias en ese estado.
Si por ejemplo tu tienes necesidad de comportarte y sentirte de manera
confiada y segura ante alguna situación que te provoca miedo,
en la vivencia hipnótica tu cerebro será enfocado en
las emociones de seguridad y confianza que desearías tener
en esa situación dada. Con ello el cerebro grabará un
recuerdo de la vivencia de esas emociones y conforme se repita y ejercite
la sesión de hipnosis, tus reacciones emocionales cambiarán
de miedo a seguridad.
Así
sucede con cualquier emoción. El secreto es simple. Las emociones
que vives y las que desearías vivir están, ambas, generadas
por tu cerebro según tengas programada la reacción en
tu memoria de largo plazo. Por ello, con cualquier técnica
que genere una vivencia emocional con gran profundidad puedes lograr
cambiar tus actitudes y reacciones. Y entre más la practiques
más estable, permanente, intensa y profunda se hará.
Los
Mitos de la Hipnosis
Como
ves, la hipnosis en realidad tiene poco que ver con aquel mito de
que alguien puede dominar la mente de otra persona dándole
instrucciones en hipnosis. En realidad lo que sucede es que la persona
hipnotizada vive una realidad mental que le hace tener ciertas reacciones
emocionales en el momento en que está concentrada (es decir,
en trance) y con base en la repetición o el impacto emocional,
estas vivencias se van haciendo reacciones normales de su cerebro.
Pero la persona no deja de pensar, ni de ser un ser humano inteligente.
Sólo se están cambiando sus hábitos emocionales
para reaccionar a ciertas situaciones. No es que la persona hipnotizada
se convierta en un autómata sin voluntad. De hecho, si analizas
incluso los espectáculos de hipnosis que hacen algunas personas
en un teatro, verás que básicamente se trata de que
las personas imaginen muy vívidamente algo al punto que lo
sienten y lo actúan (y sucede porque así lo quieren
hacer ellas en el fondo).
En realidad
con la hipnosis no puedes forzar a una persona a que haga algo que
no quiere, esto es un mito. No puedes controlar la mente de la otra
persona en ese sentido tan directo y simplista que suele asociarse
con la hipnosis. Lo que se puede hacer es generar una nueva manera
de reaccionar ante algo, pero siempre en congruencia con la inteligencia
y voluntad de la otra persona. En otras palabras, lo que la hipnosis
puede hacer por controlar la mente de alguien no es muy diferente
a lo que hace un anuncio de televisión con tu mente: te hace
que se te grabe una idea o una marca y la recuerdes asociándola
con un estado de ánimo, pero siempre dentro de los límites
que tus propios valores, emociones y razonamiento marcan. Es decir,
un anuncio en la tele puede llegar convencerte de algo que es de alguna
manera congruente con lo que tú quieres, pero no puede hacerte
realizar alguna conducta que tu no quieras.
Otras
formas de provocar fenómenos de hipnosis efectivos: Musicoterapia
y Reprogramación Subliminal
Hoy en
día se han encontrado diferentes métodos para provocar
efectos hipnóticos, es decir, profundas vivencias de nuestra
mente que le hagan memorizar y transformar una manera de reaccionar
en otra más conveniente. Estos métodos tienen la ventaja
de que pueden producir en el cerebro el estado emocional que se desea
de manera muy intensa sin necesidad de que la persona tenga que primero
llegar a un nivel de trance muy profundo. Podríamos decir que
lo que hacen es provocar un nivel de trance pero directamente, haciendo
vivir al cerebro la emoción buscada y no primero generándole
el tradicional estado de trance para luego generarle la nueva emoción.
Estas
técnicas nuevas son básicamente la Reprogramación
Subliminal y la Musicoterapia. Con estos métodos el cerebro
es inducido a vivir los estados emocionales buscados poniéndolo
en una forma de trance dominada por la emoción que se desea
o que es afín a las actitudes que se buscan programar. Así,
el puro hecho de escuchar sus ejercicios ya provoca en buena medida
la reacción que se busca aún sin tener que visualizar
o llevar la atención de la mente a imaginar las actitudes que
se desean programar.
En el
caso de la Reprogramación Subliminal, se utiliza la tendencia
natural que tiene el cerebro a sintetizar los sonidos que entran por
ambos oídos para convertirlos en un solo mensaje auditivo.
Básicamente se ponen dos señales de diferentes frecuencias
en cada oído con lo que el cerebro se ve obligado a unirlas
compensando la diferencia y por tanto entrando en una actividad neuronal
tal que lo pone en el estado de trance deseado. Por supuesto los audios
de los ejercicios se diseñan para lograr que el cerebro adquiera
el estado que más útil es según el trabajo que
se desea realizar y la emoción que se desea programar. Las
visualizaciones o pensamientos que se inducen a la persona en este
estado provocan los cambios deseados por el mismo proceso que hemos
descrito.
En cuanto
a la Musicoterapia, la programación se hace utilizando otra
característica natural e innata del cerebro: la de responder
a las secuencias de ritmos y sonidos de forma muy profunda a nivel
emocional. Esta es sencillamente la raíz de la enorme fuerza
que tiene la música sobre nosotros (e incluso sobre animales
y plantas). Como existen una serie de emociones y actitudes básicas
que el cerebro naturalmente genera ante ciertos patrones de sonidos,
basta con exponerle a tales patrones y el cerebro entra directamente
en el estado emocional buscado. Además, la musicoterapia tiene
la gran virtud de provocar un estado muy placentero durante el ejercicio
(razón también por lo que muchas veces tanto en la Autohipnosis
como en la Reprogramación Subliminal se utiliza alguna melodía
de fondo, aunque no esté diseñada para inducir un estado
particular). En la Musicoterapia el escuchar y disfrutar de una melodía
especialmente generada para lograr el estado emocional deseado es
suficiente para provocar la actividad mental buscada. Adicionalmente
las visualizaciones que se hacen en ese estado son por tanto también
muy eficientes.
¿Qué
me conviene más Autohipnosis, Reprogramación Subliminal
o Musicoterapia?
La respuesta
a esta pregunta depende básicamente en tu forma de ser y la
facilidad que tengas para concentrarte y fluir con uno u otro método.
En realidad lo más recomendable sería utilizar los tres
para trabajar tu mente desde todos los ángulos, pero no todas
las personas se acomodan con todos los métodos, así
que podrías utilizar estos criterios como guía para
decidir si usas los tres, dos o sólo uno de ellos. De cualquier
forma la eficiencia y profundidad del que escojas será absoluta.
Si eres
una persona que le gusta manejar voluntariamente sus pensamientos
y puedes mantener tu atención fácilmente en las instrucciones
que te da un guía del ejercicio quizá prefieras los
audios de Autohipnosis. Si por el contrario tiendes a no querer escuchar
la guía del ejercicio y eres de las personas que se distraen
mucho, quizá sea bueno probar con la Reprogramación
Subliminal o la Musicoterapia. La Reprogramación Subliminal
va a ir llevando a tu cerebro de la mano al estado que buscas, así
que esta es una buena opción para personas que se distraen.
Por otro lado, si eres de las personas que gustan de darse unos minutos
para disfrutar y dejarse llevar por los sonidos, entonces quizá
prefieras utilizar los audios de musicoterapia. Como te decíamos,
el uso de los tres enfoques sería lo óptimo, pero también
puede ser que no encuentres el ejercicio adecuado para tu asunto en
los tres métodos, así que también depende un
poco de eso.
Por último,
vale la pena terminar recordando que todos los cambios que generes
haciendo vivir a tu cerebro una mejor y más sana actitud emocional
tendrán repercusiones positivas no sólo en el tema o
asunto de tu interés, sino también en muchas otras áreas
de tu vida, porque al reprogramar tu mente de manera más positiva,
tendemos a mejorar nuestra manera de reaccionar en general. Así
que aprovecha y disfruta la enorme capacidad de tu mente y el trabajo
hipnótico y mucho éxito.