Se habla
mucho del poder de la visualización. La mayoría de los
textos y de las personas que usan esta palabra lo hacen para referirse
a una manera en la que los seres humanos podemos transformar el mundo
físico y la realidad en la que vivimos: la famosa “Ley
de Atracción”. La idea básica, como casi todos
hemos escuchado, es que la mente es tan poderosa que basta pensar
en aquello que queremos en la vida para que la fuerza y el poder de
nuestra mente lo atraiga y lo materialice. Es la llave a la satisfacción
de nuestros deseos. Basta con que imagines la vida que quieres y la
tendrás.
Evidentemente la situación no es tan sencilla
como suena. Si así fuera, la gran mayoría de los seres
humanos estarían ganado un montón de dinero y hasta
regalándolo en las calles. Pero resulta que esta perspectiva
de la visualización, conocida popularmente como “Visualización
Creativa”, no es tan fácil de llevar a la práctica
con efectividad.
De hecho,
científicamente nunca se ha podido demostrar que la visualización
tenga los efectos que se describen en la Ley de Atracción.
Sin embargo hay que subrayar que tampoco se ha podido demostrar que
no sea posible o real. Aún más, conforme más
entendemos de la naturaleza energética de la materia, gracias
a los descubrimientos y avances en ciencias como la física
cuántica, podemos ver que la idea de que nuestros pensamientos
pueden ser los responsables de crear nuestra realidad física
y nuestras circunstancias de vida no resulta descabellada. Así
pues, aquellas visualizaciones que están orientadas a lograr
tener más dinero, atraer a la pareja ideal o satisfacer cualquiera
de nuestros deseos, bien pueden ser la mejor manera de alcanzarlos,
el asunto es que no lo podemos afirmar aún con total certeza.
Por otro
lado, existe un lado de las visualizaciones que es mucho menos publicitado
que la perspectiva metafísica recién citada, pero que
está totalmente comprobado científicamente. La visualización
sí es, con absoluta certeza y con pruebas empíricas
disponibles, una de las más importantes y efectivas maneras
de transformar nuestra realidad y nuestra vida, a través de
la transformación de nuestras emociones y nuestros pensamientos.
Está absolutamente comprobado que las personas que usan la
visualización adecuadamente transforman su manera de sentir
y de ser, y con ello obtienen resultados maravillosos en su vida gracias
al correcto uso de su imaginación y su pensamiento.
Visualizar
es en términos simples imaginar vívidamente, con realismo
e intensidad. Imaginar usando todos nuestros sentidos para generar
en nuestra mente un recuerdo claro de las actitudes, emociones, situaciones
y reacciones que queremos provocar en nuestro interior. Es usar el
pensamiento para diseñar en la mente lo que queremos hacer
crecer en nuestra personalidad. Por ejemplo, si se trata de provocar
que nuestra forma de ser se vuelva más alegre, o más
segura, o más paciente, o más relajada, la visualización
es una de las herramientas más efectivas para lograrlo, siempre
se realicen los pasos y ejercicios adecuados.
Pero
¿cómo es que tan sólo imaginar algo pueda provocar
cambios reales en nuestra personalidad? ¿Cómo es que
tan sólo pensarme más seguro o feliz, realmente puede
generar autoestima o bienestar en mi vida? La respuesta a estas interrogantes
se encuentra en la manera en que funciona nuestro cerebro. Resulta
que, según los descubrimientos realizados por los científicos
que estudian el cerebro y sus procesos, la manera en que funciona
nuestro cerebro cuando pensamos o imaginamos no es diferente a la
manera en que funciona nuestro cerebro cuando vivimos la realidad.
Por ejemplo, aquellas ocasiones en que la vida nos ha brindado una
sensación de alegría, nuestro cerebro activa ciertos
procesos y genera ciertas reacciones en nuestro cuerpo. Cuando imaginamos
esa situación alegre, aunque de hecho en la realidad no esté
sucediendo, nuestro cerebro activa los mimos procesos y genera las
mismas instrucciones hacia nuestro cuerpo que aquellas que generó
cuando vivimos la realidad de una situación feliz.
Este
hecho acaba por explicar el porqué usar la imaginación
adecuadamente, a través de visualizaciones bien diseñadas,
provoca que la personalidad, la manera de pensar, el estado de ánimo
y hasta la salud física se vayan convirtiendo en una realidad.
Visualizar es provocar que el cerebro envíe señales
al cuerpo para que sienta y viva la alegría, el bienestar,
la seguridad y demás emociones que se quieran provocar en nuestra
personalidad y nuestra vida. Además, las visualizaciones dan
cambios en nuestro cerebro, que se vuelve más fuerte y capaz
para reaccionar de manera positiva, automáticamente, frente
a las más variadas situaciones de la vida. Nuestro cerebro
literalmente crece y fortalece las conexiones de las neuronas que
generan las emociones que hemos programado con la visualización.
Así,
las visualizaciones generan hábitos mentales y emocionales
que nos hacen reaccionar de manera automática en la forma en
que hemos visualizado. Generan una nueva personalidad si así
lo queremos. Y una nueva manera de ser es siempre la clave para obtener
nuevos resultados en la vida. Nuestra manera de relacionarnos con
los demás, de enfrentar los problemas de la vida, de tomar
las oportunidades y los riesgos en la vida profesional y en general
de todo lo que nos rodea, se vuelve positiva, adecuada y eficiente
conforme más ejercicios de visualizaciones construyen nuestra
nueva manera de ser.
Alegría, armonía en las relaciones de
amistad, trabajo, pareja o familia, capacidad profesional o salud
física, todos los aspectos de la vida se transforman y crecen
trayéndonos éxito y bienestar a través de la
visualización. Es por ello que, independientemente de la realidad
o falsedad del nivel metafísico que se atribuye a la “Ley
de Atracción”, es seguro que las visualizaciones son
clave para transformar nuestras actitudes, pensamientos y emociones,
y con ello nuestra vida. Además, si el lado metafísico
resultara cierto, al visualizar, no sólo nuestro interior se
hará positivo, sino que además atraeremos todas las
circunstancias físicas para lograr y tener la vida que deseamos.